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Dom, Feb

La Selección Argentina Sub 23 comenzó de la mejor manera su participación en el Preolímpico de Colombia al ganarle 2-1 al conjunto local en la madrugada del domingo, en un duelo correspondiente al Grupo A del certamen. Alexis MacAllister, luego expulsado, y Adolfo Gaich marcaron los goles del conjunto dirigido por Fernando Batista, que había sufrido un tempranero gol de Jorge Carrascal pero pudo reaccionar a tiempo para quedarse con la victoria.

Con los primeros tres puntos en el bolsillo, Argentina ahora tendrá fecha libre en la segunda jornada y luego se medirá con Chile, que en el primer turno goleó 3-0 a Ecuador. Venezuela es el restante integrante de la zona.

El encuentro comenzó a todo ritmo para el equipo argentino, que antes del minuto ya había tenido una triple ocasión para abrir el marcador, pero el arquero Ruiz, primero ante MacAllister y luego ante Capaldo, y después el palo ante un remate de Gaich, se encargaron de evitar el 1-0. Casi de inmediato fue Julián Álvarez el que estuvo a punto de abrir el marcador, pero de nuevo Ruiz se lució para mantener el cero en su arco.

Pero cuando mejor parecía estar el conjunto de Batista, una desafortunada salida de Bravo terminó en el gol colombiano. El lateral de Banfield intentó despejar, la pelota se desvió en Edwin Herrera y Carrascal capturó el rebote para sacar un derechazo cruzado que dejó sin posibilidades a Facundo Cambeses.

Argentina casi no tuvo tiempo de asimilar el impacto que ya encontró la igualdad, con un tiro libre seco de MacAllister, que encontró una floja respuesta de Ruiz y se metió junto al palo izquierdo del arquero. Era justo por lo que habían hecho los dos equipos hasta ese momento.

Pero cuando mejor parecía estar el conjunto de Batista, una desafortunada salida de Bravo terminó en el gol colombiano. El lateral de Banfield intentó despejar, la pelota se desvió en Edwin Herrera y Carrascal capturó el rebote para sacar un derechazo cruzado que dejó sin posibilidades a Facundo Cambeses.

Argentina casi no tuvo tiempo de asimilar el impacto que ya encontró la igualdad, con un tiro libre seco de MacAllister, que encontró una floja respuesta de Ruiz y se metió junto al palo izquierdo del arquero. Era justo por lo que habían hecho los dos equipos hasta ese momento.

El gol terminó de tranquilizar al equipo argentino, que tomó el control del juego, ante un nervioso conjunto colombiano, que parecía sentir la presión de su público. Parada unos metros más atrás, la defensa visitante se solidificó y no pasó grandes sobresaltos, al tiempo que los espacios que dejaba Colombia servían para contragolpear con peligro. Un tiro libre de MacAllister que tapó Ruiz y un remate de Urzi que salvó el arquero pudieron ser la sentencia en el resultado. Sin embargo, como faltó puntería, debió aguantar el desarrollo para asegurar los primeros tres puntos pensando en Tokio 2020.

La nota negativa para Argentina fue la expulsión de MacAllister, que había sido una de las figuras del partido y vio la roja a tres minutos del final en una jugada intrascendente.


Argentina se recuperó rápido del gol de Carrascal y ganó con justicia. (Prensa AFA)

SÍNTESIS:

2 ARGENTINA: Cambeses; M. Herrera, N. Pérez, Medina, Bravo; Capaldo, Vera; Álvarez, Mac Allister, Urzi; Gaich. DT: Fernando Batista.

1 COLOMBIA: Ruiz; E. Herrera, Reyes, Terán, Fuentes; Atuesta, Balanta, Benedetti; Cetre, Carrascal; Sandoval. DT: Arturo Reyes.

Estadio: Hernán Ramírez Villegas. Árbitro: Esteban Ostojich (Uruguay).

Goles: 7m Carrascal (C); 10m MacAllister (A); 50m Gaich (A).

Cambios: 34m Alvarado por Balanta (C); 55m Márquez por Carrascal (C); 67m Angulo por Sandoval (C); 73m Zaracho por Álvarez (A); Castellanos por Gaich (A); 83m Belmonte por Urzi (A).

Incidencias: 87m expulsado MacAllister (A).

Fuente: Página 12

Los dirigidos por Pipo Gorosito se enfrentarán a La Academia. El encuentro será este sábado 14 de diciembre y será dirigido por Fernando Rapallini.

El año más raro que puede tener un equipo de fútbol, es el año que cierra Tigre este 14 de diciembre. Un año que comenzó con el equipo comprometido en zona de descenso y la llegada de Néstor Pipo Gorosito, quien sacó 17 puntos de 21 posibles aunque no le alcanzó y el Matador debió descender a la Primera Nacional, pero luego, salió campeón de la Copa de la Superliga, clasificó a la Libertadores. Ahora, transita una temporada en la que no le está yendo del todo bien, aunque terminó en puesto de reducido. La frutilla del 2019: tiene la posibilidad de volver salir campeón si vence a Racing en la final del Trofeo de Campeones.

Para esta final, el DT tendrá a varios jugadores que, si llegan al partido, lo harán al límite: Montillo, Moiraghi y Ortíz. El menos complicado de todos es El Marciano, quien estaría en el banco de relevos, pero los otros dos, por una cuestión de misterio o estrategia, el DT los dio por descartados en varias entrevistas que realizó en las últimas horas, aunque en las internas, hay esperanzas de que estén en la alineación inicial.

Por decisión del cuerpo técnico, los concentrados de este encuentro serán todos los jugadores del plantel, que viajaron rumbo a Mar del Plata para estar presentes ante la magnitud del encuentro. Al margen de esta situación, Tigre ya tuvo dos entrenamientos en Mar del Plata y su entrenador ya empezó darle forma al equipo, sin variar mucho de lo que venía haciendo los últimos encuentros.

El probable equipo del Matador sería el siguiente: Marinelli; Galmarini, Alcoba, Canuto, Rodriguez; Ortíz, Prediger; Villarruel, Morales, Ramis; Dening.

Racing, por su parte, también tiene a tres de sus figuras entre algodones: Lisandro López, Marcelo Díaz y Leonardo Sigali esperarán hasta último momento para saber si podrán disputar la final. Por este motivo, Eduardo Coudet, que dirigirá su último partido en el club de Avellaneda, piensa en esta formación para arrancar ante el Matador: Arias; Pillud, Domínguez, Donatti, Mena; Díaz o Martínez; Montoya, Zaracho Rojas; López o Cvitanich, y Reniero.

HORA: 19:10 HS

ESTADIO: José María Minella (Mar del Plata)

ÁRBITRO: Fernando Rapallini

TV: TNT Sports y Fox Sports Premium (Pack Fútbol)

HISTORIAL:

En total Tigre y Racing jugaron 94 partidos, incluyendo el amateurismo y los enfrentamientos en los que ambos equipos coincidieron en la Primera B. El club de Victoria tiene 25 ganados, 19 terminaron en empate y en 50 venció La Academia.

Fuente: quepasaweb.com.ar

El ritmo del encuentro comenzó siendo mucho más intenso que el que se jugó por la Superliga. Los dos equipos se lanzaron hacia adelante y el vértigo fue protagonista.

River mostraba su habitual circulación de pelota, y Boca respondía con la velocidad de sus hombres más movedizos. En medio de ese panorama apareció una jugada en el área visitante que ofreció incertidumbre entre los defensores de Boca, y que si bien el árbitro dejó seguir, desde afuera reclamaron penal. Cuando pasaron unos minutos, y mientras el desarrollo continuaba, el árbitro recibió la orden del VAR para revisarla, y finalmente sancionó penal para River.

El encargado de ejecutar fue el colombiano Borré, y convirtió con un remate al medio, mientras Andrada se lanzó hacia su derecha.

El equipo de Gustavo Alfaro tuvo una actitud diferente a la que mostró el mes pasado en el mismo estadio, e intentó contener el dominio de River en la mitad de la cancha. Si bien no tenía un conductor claro, trataba de llegar por los costados para generar el desequilibrio.

Esa postura le permitió exigir un poco más a Armani, quien tuvo que esforzarse mucho para sacar un remate de Mac Allister desde muy lejos. El ex Argentinos era el que mejor entendía de qué manera había que jugar, y a partir de él aparecía lo mejor de Boca.

River trasladaba la pelota con más precisión cuando la tenía en su poder, y con Borré en un gran nivel tuvo chances para aumentar la diferencia. Como Andrada también atraviesa un buen presente, respondió muy bien cuando fue necesario.

A pesar de que no tenía tanta elaboración en su juego, Boca se las arregló para estar cerca del empate. Abila le ganó la posición a Casco, le cedió la pelota a Capaldo, y este definió muy desviado cuando sólo tenía a Armani adelante.

La tesitura del partido no se modificó en la segunda parte, y River era el que tenía la iniciativa. El problema que tenía era que no podía encontrar claridad en la puerta del área.

El partido, lentamente, se fue pareciendo al último duelo, cuando el visitante se refugió en su campo, y buscaba un contraataque salvador. La única idea que ofrecía Boca era encontrar con pelotazos a Abila, que estaba bien custodiado por los centrales de River.

El ingreso de Tevez fue para tener más presencia cerca del área, y también para ayudar a Reynoso en la creación. Pero esas intenciones estaban condicionadas al fútbol de River. Cuando el local se lo proponía, el gol estaba cerca de aparecer. Y el grito llegó a través de Fernández, que convirtió con un toque suave después de una gran acción individual de Suárez y puso el 2-0.

Las diferencias no sólo eran en el resultado, sino también en la producción de cada uno. El local exhibía prolijidad, concentración, orden y por momentos brillantez. En cambio, Boca no sabía cómo contener ese aluvión, y la sensación era que se conformaba con que no le conviertan más goles.

El fútbol demanda muchas más cosas que ímpetu, sacrificio y entrega. River posee cualidades que Boca no tiene, pero sobre todo parece empecinado en resolver esas carencias futbolísticas sin inteligencia.

El tiempo de River continúa ocupando un espacio preponderante. La revancha dentro de tres semanas podrá ser todo similar si la mentalidad de Boca no se modifica.

2 RIVER: Armani; Montiel, Martínez Quarta, Pinola, Casco; De la Cruz, Palacios, E. Pérez, I. Fernández; Borré, Suárez. DT: Gallardo.

0 BOCA: Andrada; Weigandt, López, Izquierdoz, Más; Marcone, Capaldo; Soldano, A. Mac Allister, Reynoso; Abila. DT: Alfaro.

Estadio: Monumental. Arbitro: Raphael Claus (Brasil). Goles: 7m Borré (R), de penal; 70m I. Fernández (R). Cambios: 55m Tevez por Soldano (B), 64m Scocco por Borré (R), 72m Salvio por Reynoso (B), 74m Zárate por Mac Allister (B), 85m Alvarez por De la Cruz (R), 89m Pratto por Suárez (R). Incidencia: 96m expulsado Capaldo (B), roja directa.

Fuente: Página 12
Por Adrián De Benedictis

 

El "Ciclón" celebró su regreso al barrio con cerca de cien mil personas que invadieron las calles y el predio donde se volverá a construir el estadio que en 1979 le arrebató la dictadura. Historias de hinchas populares y anónimos y glorias sanlorencistas

 Los Santos siguen marchando, pero este es su último viaje. Fue allá por 1979, cuando los echaron de su casa, y empezaron a peregrinar. Siempre detrás de una utopía, aunque esta es la más grande, la más deseada de los últimos 40 años ¿Más que la Copa Libertadores? "Este es el hito más importante de la historia de San Lorenzo", repiten unos y otros. Y eso que el trofeo continental que se les negó durante 49 años era su obsesión: "Pero volver a la casa que te robaron es recuperar tu identidad", dice Juan José López (56) abrazado con su hijo Joaquín (24).

Pasaron cuatro décadas para llegar a esta última peregrinación que se dirige a Avenida La Plata y Avelino Díaz donde cerca de cien mil cuervos se reúnen para celebrar que recuperaron sus tierras. Y el punto de partida no podía ser otro: México 4050. Sí, la iglesia del padre Lorenzo Massa, el hombre que allá por 1908 cedió el terreno de su iglesia para que los pibes no jugaran sobre la vía del tranvía y fundó este club. Ahora se entiende por qué estos tipos nunca pierden la fe.

A las ocho de las tarde-noche, en la caravana se ven vírgenes con los colores del Ciclón, miles de padres y abuelos que caminan con sus hijos y nietos tratando de explicarles lo que significa esta vuelta, aunque ellos ya lo saben: "Nuestros abuelos nos transmitieron esta pasión. Ellos nos hablaron de este estadio y hoy estamos acá porque recuperamos nuestra historia, saldamos una cuenta con el pasado. Esta noche a las doce vamos a recuperar nuestra identidad", dicen los hermanos Lucas y Julieta Vivas.

Y ellos no son los únicos que vienen persignarse y mirar al cielo, a rendirle tributo a ese cuervo que ya no está. Es el caso de Lucía Bodo, que perdió a su papá, Juan Carlos Bodo (socio 44028) en el Gasómetro, el día que San Lorenzo le ganó 5 a 0 a Bolívar en la semifinal de la Copa Libertadores. Lucía es una entre los miles que se mezclan en esa marea humana que ya abarca cerca de diez cuadras en Avenida La Plata hasta llegar al 1700 donde se levantaba el Viejo Gasómetro.

San Lorenzo va por el tercer estadio en sus 111 años de vida y Roberto y Claudio Pando (padre e hijo) sueñan con al menos poner un trazo en este nuevo sueño. Estos dos arquitectos fueron los artífices del Nuevo Gasómetro. "Es muy fuerte para mí todo lo que pasa porque también tuve la suerte de participar en los grupos que se generaron para la vuelta a Boedo y en las charlas con Carrefour donde se negoció qué superficies quedaban para cada uno", dice Claudio, el hijo, cuando el playón del ex hipermercado ya explota de gente. Y ya piensa más allá: "Este momento de San Lorenzo es de refundación. A las doce va ser el gran momento de goce para nosotros. Pero mañana ya tenemos que empezar a pensar en el San Lorenzo del Siglo XXI, en un estadio sustentable, tanto en lo ecológico como en lo económico", dice el arquitecto. ¿Si le gustaría participar en el nuevo estadio? "Obviamente, sería una forma de seguir devolviéndole al club todo lo que me dio", cierra.

Están lloviendo estrellas

Si de algo pueden jactarse los cuervos es de la cantidad de hinchas notables que cuentan en sus filas. Si tiene alguna duda, anote: podemos arrancar por Norberto Pappo Napolitano, ir de Viggo Mortensen a Marcelo Tinelli y llegar al Papa Francisco que le pondrá el nombre al futuro estadio. Y también está Gabriel Cappello, más conocido como Vicentico, que ahora sube el escenario junto a su hijo Florián que se banca los 8 grados que azotan a Boedo y luce la bellísima casaca de los Camboyanos del 87.

Más allá de su catarata de hits, si de algo puede jactarse el líder de los Fabulosos Cadillacs es de haber transmitido el sentimiento azulgrana en su hijo Florián: "Me puso la camiseta ni bien nací. Además, me crié en el barrio, escuchando historias de lo que significaba poder volver a ver un estadio acá, no podía ser de otro club", cuenta el joven ¿Cómo entiende el significado de la vuelta a Boedo un pibe de 24 años? Florián lo explica perfecto: "La vuelta a Boedo es el hecho más importante de la historia de San Lorenzo. Obvio que la copa libertadores está ahí, pero esto es lo que nos define como hinchas. San Lorenzo es un club grande por su gente, por su historia, no por lo que ganó o perdió".

"Siempre nos tuvimos que acomodar a situaciones difíciles, por eso volver al barrio donde nacimos es lo más lindo que nos puede pasar como club", sentencia Florián Fernández Capello, que vivió a tres cuadras de Avenida la Plata y Balbastro hasta los 17.

Desde un VIP donde se mezclan figuras con ex jugadores, el máximo ídolo contemporáneo de San Lorenzo disfruta de los shows que siguen uno detrás de otro: "Durante años, escuchaba a la gente cantando sobre la vuelta a Boedo. Y lo desearon tanto que esta tarde eso se hizo realidad", recuerda el Pipi Romagnoli.

A unos metros, el Beto Acosta jura que lo invade la emoción: "Lo de hoy supera a todo, hoy nadie te va a saludar por los goles que hiciste porque el objetivo es superador", admite el goleador. Más al fondo, José Sanfilippo recuerda anécdotas con el máximo goleador del fútbol argentino en una temporada, el Gringo Scotta.

Faltan menos de treinta minutos para el 1 de julio, momento en el que oficialmente San Lorenzo tomará posesión de los terrenos de avenida La Plata. Por el escenario ya pasaron Los Chiflados de Boedo, Néstor en Bloque y varios videos con hitos del club.

Es el turno de Miguel Ángel Rodríguez que se planta ante la multitud, jura recuperar este lugar es "más importante que cualquier título" y lee una poesía dedicada a Boedo escrita por el periodista Eduardo Bejuk en su libro Hermano cuervo. El autor es un sanlorencista de ley, uno de esos que peregrinó por todas las canchas hasta que apareció el Nuevo Gasómetro, y que –según las crónicas familiares–, conoció el Viejo Gasómetro en los hombros de su papá José Bejuk cuando apenas tenía un año.

¿Qué significa este momento para uno muchacho de 40 que no conoció el VG? "Nuestra generación se crió como hincha siguiendo a San Lorenzo en canchas ajenas. Después pudimos concretar el sueño de la cancha propia pero siempre estaba la herida abierta de haber sido echados del barrio. Durante años, si tenía que pasar por un Carrefour, yo cruzaba de vereda, ni hablar de comprar. Sobre todo porque parecía imposible que se pudiera dar esta vuelta. Por eso, esta noche, nosotros empezamos a concretar el último sueño que nos queda", dice Bejuk, otro que esta noche habrá pensado en el viejo.

Tres, dos, uno, cero… ¡Volvemos a Boedo!

A las doce de la noche, la locura de volver a Boedo es realidad. El cielo estalla de colores y Marcelo Tinelli se abraza con el presidente Matías Lammens. "Para muchos era una utopía, pero con la fuerza de todos lo logramos", dice el conductor televisivo. A unos centímetros están los locos que soñaron esto con Adolfo Res y Marcelo Culotta a la cabeza. Todos gritan y lloran de felicidad. Sí, San Lorenzo lo hizo de nuevo. Otra vez, esta institución escribiendo el cuento futbolero que ni el Gordo Soriano pudo imaginar. Es que, si de algo sabe este club es de proezas, de caerse y ponerse de pie. Será por eso que los Santos siguen marchando. Aunque ya llegaron a Tierra Santa y nunca más nadie podrá sacarlos.

Fuente: InfoBae

 

Esta vez, fueron los dirigidos por el Muñeco los que especularon y los de Alfaro, los que atacaron. Sin embargo, el desenlace en la Bombonera fue el mismo de la ida: alegría para los de Núñez. La definición, en Chile durante noviembre, contra Flamengo o Gremio.

El equipo de Gallardo perdió sólo por un gol e hizo valer el 2-0 de la ida para llegar a Boca jugó casi como si fuera la última vez, por el esfuerzo en todas sus líneas y la voluntad como para pelear el partido, aunque con escasa capacidad e ingenio para llegar a situaciones de gol, a excepción de los recurrentes pelotazos a Wanchope Abila y los tiros libres de Alexis Mac Allister. Pero el que jugará la final será River. El conjunto local se fue muy aplaudido por su gente, que no se privó de lanzar insultos contra el presidente Daniel Angelici.

Lo que mejor hace Boca es defender. Gustavo Alfaro es especialista en eso de armar equipos de atrás para adelante. "Tenemos que resolver la serie en el Monumental", les había dicho a sus dirigidos. Pero por el VAR, su anemia ofensiva y lo que le propuso el rival, el local no pudo.

Tres cuartas partes de la semifinal de la Copa Libertadores se habían definido en la ida. Y, por eso, la revancha representaba para Boca un barrilete de plomo y con viento en contra: difícil de remontar.

En el espacio entre la ida y la vuelta, el técnico boquense ensayó toda clase de variantes: línea defensiva de tres, de cinco, muchos volantes, mayoría de delanteros; en definitiva, improvisó todo el tiempo buscando una fórmula ganadora.

Enfrente, River siempre supo que tenía que hacer lo que hizo siempre: jugar, traer la pelota, presionar la salida, ocupar todos los espacios. Y sobre todo tener paciencia para golpear en el momento indicado.

El único peligro era que los dirigidos por Gallardo no pudieran desarrollar el libreto que conocen de memoria, desbordados por el ambiente pesado de la Bombonera.

Precisamente en ese punto trabajó a fondo el entrenador, concientizando a sus jugadores en la necesidad de no entrar en el juego brusco, ni en responder a alguna provocación y mucho menos excederse en los reclamos al árbitro. "Once contra once, ellos no tienen ninguna chance", les debió haber dicho el técnico visitante.

Así las cosas, el local llegó poquito en jugadas de conjunto. Por momentos, Boca parecía Andrada y diez más, por la capacidad del arquero para anticipar la jugada, responder en las atajadas y sobre todo en la lucidez para abrir juego desde la salida.

El gol que marcó Salvio fue anulado en base a este reglamento moderno, que invalida situaciones cuando una mano roza la pelota en la jugada previa.

Fue tanta la presión que tuvo Boca que jugó acelerado y precisamente por apurado generó un par de contras peligrosas para River. Así y todo en el entretiempo se fue a aplaudido por la gente.

River estuvo lejos de mostrar su juego habitual y especuló con el resultado anterior. Con tranquilidad, resolvió bien su mayor debilidad: las pelotas aéreas. Aunque Armani demoró mucho en los saques, bien pudo liquidarlo con la chance de Pratto.

En el complemento Boca fue definitivamente más y llegó al gol de la mano del ingresado Hurtado, pero no le alcanzó. Los de Alfaro ganaron ocho de cada diez pelotas divididas, algo que le reconoció la gente. Al final festejaron los dos: el local porque jugó mejor. Y River porque obtuvo el pase a una nueva final.

1 BOCA JUNIORS: Andrada; Buffarini, L. López, Izquierdoz, Más; Almendra, Marcone; Salvio, Tevez, Mac Allister; Abila. DT: Alfaro.

0 RIVER PLATE: Armani; Montiel, Martínez Quarta, Pinola, Casco; E. Pérez, I. Fernández, Palacios, De La Cruz; Borré, Suárez. DT: Gallardo.

Estadio: Boca. Arbitro: Wilton Pereira (Brasil). Gol: 80m Hurtado (B). Cambios: 60m Zárate por Abila (B) y Hurtado por Almendra (B), 66m Pratto por Borré (R), 69m P. Díaz por Casco (R), 80m Scocco por Suárez (R) y Villa por A. Mac Allister (B).

Fuente: Página 12
Por Juan José Panno

Paso en falso del equipo de Gorosito que mostró un bajo nivel, sin casi tiros al arco.

No fue el debut esperado. Tigre llega a la Primera Nacional como último campeón del fútbol argentino y necesario favorito para el ascenso a la Superliga. Se encontró con pocas ideas ante un Quilmes que aprovechó con gran eficacia las que tuvo.

Un primer tiempo en el que Tigre tuvo la pelota el mayor tiempo pero en ningún momento generó peligro en el adversario. Mientras que Quilmes, con muy poco, le convirtió dos goles. El primero del Cervecero llegó a través de un centro de la izquierda que terminó bajando el delantero de Quilmes para la arremetida de Drocco, que la paró, se llevó puesto a Canuto y definió suavemente al palo derecho de Marinelli.

Tigre fue en busca de igualar el encuentro pero chocaba con las faltas de ideas y la nula conexión de Morales y Montillo, los encargados de fabricar el juego. La única clara fue de la Ardilla de tiro libre.

Sobre el final, cuando parecía que se iban al descanso 1 a 0 abajo, Alvarez sacó un conejo de la galera. El número 3 le pegó de manera magistral en un tiro libre no tan cercano al área y haciendo espectacular la volada de Marinelli, quien llegó a tocar la pelota. Así, Tigre se fue al descanso con una desventaja de dos goles y con poco juego.

En la segunda parte, hubo un asedio de Quilmes en los primeros minutos aunque sin tanta profundidad pero no dejando salir al Matador de atrás. Luego de esos primeros minutos, fue todo del equipo de Pipo Gorosito.

El Matador fue y fue en busca de descontar pero le encontraba entrar debido a que todos los jugadores de la visita estaban detrás de la línea de pelota e imposibilitaban entrar claramente. Díaz fue el único que probó de afuera y la pelota pasó cerca.

Sobre el final, Morales ejecutó la pelota parada y por fortuna para Tigre, Prost cabeceó para su portería para la enjundia del Matador y la esperanza de empatar el encuentro. Justamente Morales tuvo el empate sus pies pero se fue apenas desviada.

Tigre no jugó un buen encuentro, desconectados Morales y Montillo, más allá de algunos minutos del ST, y no estuvo a la altura de la reciente estrella que lució en su escudo. Un duro debut en la Primera Nacional para el conjunto de Gorosito.

18 agosto, 2019
Tigre Quilmes Montillo Ole
Fuente: Olé

Luego de la derrota frente a Colombia (2-0) y el empate ante Paraguay (1-1), resultados y actuaciones que pusieron la lupa sobre las aptitudes del entrenador Lionel Scaloni, la Selección Argentina logró desahogarse este domingo con una clara victoria por 2-0 frente a Qatar que, con la derrota de Paraguay frente a Colombia en Salvador de Bahía (1-0), le permitió obtener el pasaje a los cuartos de final de la Copa América y el segundo lugar del Grupo B lo que le aseguró tener a Venezuela como rival en la próxima ronda, el viernes 28 a las 16 horas, y evitar en esta instancia cruzarse con rivales de mayor peso como Brasil –al que se podría cruzar en semifinales en el caso de seguir avanzando en el torneo–, Uruguay o Chile.

Arrancó bien el partido la Selección, tocando rápido la pelota por el frente de ataque y dando muestras de peligro a partir de la verticalidad de sus ataques. Así, cuando todavía no habían pasado los primeros dos minutos, Lionel Messi y Lautaro Martínez prendieron la luz de alerta en la defensa qatarí con dos remates que se fueron apenas por arriba del travesaño del arco de Al Sheeb. Así de rápido llegó apenas 30 segundos después el primer gol: tras un zurdazo de Lautaro que se coló contra el palo izquierdo de Al Sheeb, luego de una mala salida del defensor Al Rawi desde el fondo.

Los qataríes no se quedaron atrás. Les costaba encontrar caminos para avanzar en su ofensiva pero en la medida que Argentina comenzaba a soltarse, aprovecharon los espacios que el equipo argentino dejaba detrás de la línea de sus volantes para acercar peligro sobre el arco de Armani. De todas formas, la respuesta de la defensa argentina era buena, a partir de los trabajos de Foyth y Tagliafico.

Sobre el final de la primera etapa, la Selección sumó dos chances claras como para estirar la ventaja: un tiro libro de Paredes que cabeceó desviado Otamendi, y la otra, un cabezazo de Martínez que tapó el arquero y que Agüero no pudo aprovechar tras el rebote.

Eso sí, una cosa quedó clara antes de que los futbolistas nacionales se fueran al vestuario. No había que relajarse frente al flamante campeón asiático, que sabe aprovechar las contras y no maltrata la pelota cuando ataca. De hecho, los qataríes hilvanaron una gran jugada que no fue gol sólo porque Al Haydos no llegó a conectar el último toque, ya lanzado frente al arco de Armani; y luego, en la última jugada de la etapa, Al Rawi, con un tiro libre que atravesó la barrera entre Lo Celso y Paredes, estrelló la pelota contra el palo izquierdo de Armani, que pareció sorprenderse con el momento del disparo.

Del vértigo de los primeros minutos se vio poco en la segunda parte. Tal vez porque a esta Selección, que no termina de dar la talla, le cuesta generar juego desde el medio y sus mejores ataques los genera cuando sorprende de contraataque. De dos tiros de esquina, llegaron a cuenta gotas un par de situaciones de gol a partir de buenos centros de Paredes. Tuvo el segundo el Kun Agüero, al conectar uno de esos envíos con un remate abajo al primer palo, que no fue gol porque el arquero Al Sheeb tapó con lo justo. Y luego volvió a ahogarle el grito a Agüero, a los 66 minutos, cuando éste intentó sorprenderlo con un remate de larga distancia.

En otro buen ataque de Argentina, que controló bien la pelota, Messi desperdició una oportunidad increíble con un remate que se le fue a las nubes, tras un centro atrás del ingresado Acuña. No había problemas en cuanto al dominio del trámite, pero a la Argentina le faltaba liquidar el trámite, cerrar el partido. Y recién lo logró a los 85, cuando habilitado por Dybala, el Kun ingresó al área con la pelota al pie y definió con un remate cruzado y abajo, como indican los manuales, para poner el 2-0 que desató la fiesta en las plateas del estadio Arena do Gremio.

En el descuento, la Selección se perdió el tercero, en otra buena jugada colectiva. No importó mucho, porque enseguida el árbitro pitó el final y para la Argentina todo fue festejo y, sobre todo, desahogo.

 

Fuente Página 12

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