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Dom, Mar

Con una gran actuación colectiva y el aporte goleador de Luis Scola, el seleccionado argentino de básquet derrotó en el estadio Wukesong Arena de Beijing por 80-66 a Francia por las semifinales del Mundial de China y jugará la final del certamen el domingo frente a España , que en la madrugada se impuso en doble tiempo extra por 95-88 sobre a Australia. El perdedor deberá ir por el tercer puesto ante los de Oceanía. Scola, con 26 puntos, 2 asistencias y 13 rebotes, fue el máximo antodor del equipo nacional; seguido por Gabriel Deck (13, 0, 2) y Facundo Campazzo (12, 6, 7) y Luca Vildoza (10, 3, 4).

El entrenador Sergio Hernández dispuso que el quinteto inicial argentino sea con Facundo Campazzo, Nicolás Brussino, Patricio Garino, Luis Scola y Marcos Delía. Y acertó porque nomás en el arranque, la Selección consiguió una ventaja de 10 puntos como para marcarle a Francia la dureza del partido que le esperaba. El equipo francés reaccionó y consiguió descontar para achicar la diferencia, que terminó siendo de tres puntos a favor del equipo nacional 21-18.


Mantuvo la Argentina el control del trámite durante el segundo cuarto, con una buena labor defensiva y la reacción necesaria para atacar el aro en un trámite que se presentaba cada vez más parejo. Sin embargo, en el cierre de la primera mitad, aprovechando la desesperación de Francia que no embocaba sus tiros de tres (2-13) cerrando el segundo cuarto, el equipo nacional volvió a estirar la ventaja, a cuatro puntos en el parcial y siete en el partido. Mucho tuvieron que ver Delía y Campazzo en esa reacción. De hecho, el ex base de Peñarol jugó con el reloj y cerró la etapa con un bombazo de tres que fue aplaudido desde la platea por Manu Ginóbili.

La superioridad del equipo argentino ante una Francia que parecía cada vez más desorientada e incluso buscaba cambiar su plan inicial -algo que Oveja Hernández advirtió oportunamente- se sostuvo en el tercer cuarto. Con una buena labor de Luca Vildoza, promediando la etapa la Selección logró elevar a 15 puntos la ventaja máxima. Argentina aguató la presión de Francia sobre el final de etapa y terminó llevándose el parcial por 21-16 (60-48 en el global).

Se acercó Francia en el último cuarto (20-18) pero la Selección tuvo la cabeza puesta en conservar la ventaja lograda en los otros parciales, con Scola como máximo anotador con 26 puntos, y cerrar con una victoria rotunda por 80-66 y lograr su pasaje a la final del Mundial de China 2019. "El domingo, cueste lo que cueste, el domingo tenemos que ganar", fue el festejo del los jugadores argentinos en el centro de la cancha.


Con este triunfo, la Argentina estira su racha invicta en la cita mundialista a siete encuentros. Y suma otra gran rival, Francia con sus cinco NBA: Rudy Gobert (Utah Jazz), Evan Fournier (Orlando Magic), Nicolas Batum (Charlotte Hornets), Frank Ntilikina (New York Knicks) y Vincent Poirier (Boston Celtics), a la lista de de candidatos devorados y que tiene, por supuesto, a Serbia a la cabeza.

Emocionado y feliz por el resultado del partido, el entrenador Sergio Hernández, les dedicó el triunfo a los agentinos, "a la gente que se sacrifica todos los días, a los que están acompañando al equipo desde sus casas". En cuanto al partido, el DT remarcó que "no se le dieron opciones a Francia, que el equipo jugó muy concentrado y que jugador por jugador, el nivel de los argentinos no tiene nada que envidiarles a los otros equipos". "Eso es un poco la muestra de lo que somos. Somos un equipo que tiene mucho entusiasmo, pero que respeta el juego incluso más allá del resultado", concluyó.

Manu Ginóbili dijo presente

Emanuel Ginóbili, figura histórica del básquet argentino y emblema de la Generación Dorada que se consagró en Atenas 2004, viajó hasta China para presenciar la semifinal y alentar a varios de sus ex compañeros. Al lado de Manu, otra leyenda de la NBA dijo presente: el multicampeón con los Lakers Kobe Bryant.

Fuente: Página 12
Por Facundo Martínez

Campazzo, Garino, Scola, Vildoza, Deck, Laprovíttola, Delía, Fjellerup, Brussino, Gallizzi, Caffaro, Redivo, Hernández, Santander... Apellidos para la historia. Sin jugadores NBA, los representantes del Nuevo Básquet Argentino dieron la nota en el Mundial de China 2019 al eliminar a la favorita Serbia por 97-87 y avanzar a semifinales. El próximo rival saldrá del ganador de Estados Unidos vs. Francia, que juegan este miércoles.

Lo que se planteaba como imposible, inverosímil, como una proeza desde la previa; finalmente se convirtió en realidad. El corazón de la Selección Argentina fue mucho más grande que los interminables metros de los lungos serbios. Los 18 puntos, 12 asistencias y 6 rebotes de Campazzo, los 20 de Scola, los 15 de Garino, y los 13 puntos y 8 rebotes de Deck; traducen numéricamente de alguna manera el trabajoso triunfo albiceleste.

Las cartas estaban echadas desde el inicio. Los metros de Serbia impondrían las condiciones del juego. Así, con el dominio balcánico en las alturas, Argentina debería ganarse la vida por abajo. Y vaya que lo hizo.

La propuesta de la Selección de salir al parquet con una de sus formaciones de mayor altura (con Campazzo, Garino, Brussino, Scola y Delía) se desactivo rápidamente debido a la incontenible lluvia de faltas personales en la lucha en el poste bajo. Primero se tuvo que ir Delía con 2. En su lugar entró Tayavek Gallizzi, quien sumó tres casi de inmediato. Así, ya en el primer cuarto quien estaba marcando al inmenso Nikola Jokic (2,09 metros) era el alero Gabriel Deck (2,02).

Claro que si la altura era un problema para Argentina, ¿quién mejor que Campazzo para salir a su rescate? Acostumbrado a luchar en la adversidad con su 1,79 metro en el deporte de los gigantes, el base cordobés dio cátedra ya desde el primer cuarto, donde finalizó con 6 puntos y 6 asistencias. Cual flautista de Hamelín, Campazzo hipnotizaba rivales con su dribbling y aprovechaba el gran juego de cortinas de sus compañeros para terminar encontrando a alguno de los suyos desmarcado debajo del aro, lejos de cualquier serbio. Un terrible pase de faja a Delía y otro casi de costado a Deck dieron prueba de ello.

El ataque argentino tenía que ser elaborado en exceso, porque en el uno contra uno, se imponían las manos serbias, castigando cada intento nacional con tapones. Por ende, cuando no era una definición clara debajo del aro, había que tomar triples. Y ahí, Argentina fue construyendo su ventaja. En el primer tiempo, fueron 9/16 en tiros de larga distancia para un 56 por ciento de efectividad (3/10 para Serbia). Al final del encuentro, esas cifras fueron de 12/27 para Argentina (44%) frente a 8/28 de los europeos (29%).

En defensa, fue donde más se visibilizaron los metros serbios: 18 rebotes ofensivos para los balcánicos (42 en total) contra 21 defensivos argentinos (29 en total). La fórmula albiceleste fue, a sabiendas de que el rebote sería propiedad privada serbia, atacar intensamente las manos rivales una vez que la pelota bajaba para tocar el piso. Y dio resultado: 16 pérdidas para Serbia y 10 robos para Argentina. Números, quizá, no tan llamativos, pero que se reflejaron en las fastidiosas caras de Jokic y cía. en numerosos pasajes del encuentro.

En ventaja durante casi todo el desarrollo, Argentina supo mantener a raya a su contendiente con una defensa muy intensa, genialidades ofensivas en ataque y apoyándose en el triple. Sólo quedaba ver si la Selección podría mantener el ritmo en el último parcial.

Allí fue cuando, justamente, Serbia se puso al frente por algunos minutos (70-68), algo que no había ocurrido hasta entonces. De pronto, se empezó a cerrar el aro para Argentina, Scola falló tres triples consecutivos y apareció alguna que otra pérdida de Laprovíttola.

Nada de qué preocuparse, por supuesto. Porque, acto seguido, Scola se deglutió con sus 39 años al All Star de la NBA Jokic en una lucha cuerpo a cuerpo debajo del aro que terminó con tapón del argentino; Campazzo manejó la contra y encontró a Garino, quien clavó el triple para volver al frente. Jugada siguiente: Laprovíttola sacrifica el cuerpo y gana la falta ofensiva para, once segundos después, atestiguar un terrible triple de Campazzo con paso retirada para ponerse 74-70.

De ahí en más, una y otra vez, aparecerían jugadas de tinte épico que alejarían a Argentina en el marcador. Rebote ofensivo de Scola y definición como en las viejas épocas... Rebote también ofensivo y conversión a una mano del gigante Campazzo... Tiros en movimiento de Garino... Pase de caño de Laprovíttola... Terribles apariciones defensivas de Deck... Para cerrar un triunfo épico que quedará grabado de manera indeleble en el recuerdo, con firma de esta emocionante Selección Argentina de básquet.

Fuente: Página 12
Por Cristian Dellocchio

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